Videos

sábado, 24 de febrero de 2018

Medios de pago pueden hacer la diferencia en compras escolares

Con motivo del estudio del Servicio Nacional del Consumidor, SERNAC, que advierte diferencias de precios en los uniformes y útiles escolares, el Servicio de Educación Financiera de Consumidores Asociados entrega claves para elegir el medio de pago más adecuado y así optimizar el uso del dinero, ablandando el golpe de los gastos de la temporada.

Con el propósito de orientar e informar a los padres y apoderados en la compra de los uniformes y útiles escolares, el SERNAC realizó un estudio de precios de este tipo de productos en diversos locales comerciales, el que consideró los precios al contado de uniformes escolares en 15 establecimientos: 9 multitiendas y 6 supermercados, distribuidos en los 5 sectores del Área Metropolitana. En el caso de los útiles escolares, se analizaron los precios de 39 establecimientos, entre supermercados, librerías e importadoras. Como es habitual, el estudio de SERNAC arrojó diferencias importantes entre unos productos y otros.

Sin embargo, como una forma de aportar más herramientas para que los consumidores efectúen una compra inteligente, el director del Servicio de Educación Financiera de Consumidores Asociados, Alejandro Pujá, aconseja a los padres fijarse también en el medio de pago que utilizarán para enfrentar los mayores gastos de la temporada.

"A pesar de que nuestro mercado financiero no es muy amplio, hay diferencias notables entre las distintas tarjetas de crédito, débito y créditos de consumo o avances en efectivo, por lo que saber elegir adecuadamente el medio de pago también puede influir en cuánto se paga y cómo se paga".

"Así, hay algunas tarjetas de crédito que ofrecen el pago en tres o más cuotas, respetando el precio de contado y, además, varias bonifican con puntos, los que sirven para canjear productos en el mediano plazo. Si ya las utiliza, quizás pueda canjear sus puntos por una gift card o tarjeta de regalo con la cual comprar útiles o uniformes en las grandes tiendas", sostiene Alejandro Pujá.

"Por su parte, hay casos donde el pago con tarjetas de débito, aquellas que operan en base a una cuenta vista con fondos propios del titular, permiten acceder a importantes descuentos. Claro, eso es como un pago en efectivo, pues la compra se descuenta inmediatamente de la tarjeta, pero, a cambio se obtiene una rebaja en el precio, lo que no ocurre si se paga en efectivo. Si a eso se agrega una adecuada selección de la tarjeta que se utilizará, privilegiando aquellas tarjetas que no cobran comisiones o la que cobran es muy baja, las personas podrían pasar las compras de marzo muy cómodamente, pagando en pequeñas cuotas lo que se adquirió en estas fechas".

Finalmente, el director del Servicio de Educación Financiera entrega un consejo extra financiero: "no comprar todo lo que se señala en las listas escolares. Una parte importante de los útiles que se piden no se usa nunca y otro porcentaje se echa a perder antes de usarse, como las témperas, lápices scripto, plasticinas y pegamentos, que se secan si no se guardan en un lugar fresco. Esto puede representar una importante baja en los gastos de marzo, pudiendo comprar ese útil cuando realmente se necesite, con lo cual hay un desplazamiento del gasto, un alivio para el bolsillo", finaliza Pujá.

Principales resultados  del estudio comparativo de SERNAC


En la mayoría de los casos, los consumidores adquieren los productos en un solo lugar ya sea el mismo establecimiento o sector geográfico. Sin embargo, al realizar el ejercicio de comparación entre los precios totales, mínimos y máximos, en el Área Metropolitana, se observó que la diferencia, para este listado de productos, alcanzó el 59,7% o el equivalente a $14.445, en el caso que se seleccionaran los productos más económicos a nivel general, donde la lista más económica se registró a $24.213 y la más costosa a $38.658. 

Como ejemplo, en el caso de los marcadores, punta redonda, de 12 colores surtidos y marca Artel, un consumidor podría pagar desde $880 hasta $2.260, por este mismo producto, lo que se traduce en una diferencia de 156,8%. 

Al comparar el listado de productos entre los 5 sectores del Área Metropolitana, no se evidenciaron grandes diferencias de precios entre los totales. 

La mayor diferencia se registró en el cuaderno college, matemáticas 5mm, 80 hojas, diseño más económico y marca Proarte, cuyo menor precio se registró en el sector norte a $399 y el más alto en todos los demás sectores a $990, lo que representa una diferencia de 148,1% o el equivalente a $591 por cada unidad. 

Para conocer en detalle este estudio, revíselo en el sitio del SERNAC, haciendo click aquí.

Publicado originalmente en el sitio del Servicio de Educación Financiera de Consumidores Asociados.

Uso de avances en efectivo demuestra baja cultura financiera de los chilenos

Resultados del estudio del Servicio Nacional del Consumidor, SERNAC, revelan que los avances siguen siendo un muy buen negocio para las empresas que los ofrecen a costa de clientes que, claramente, son incapaces de distinguir las ventajas y desventajas entre los distintos productos y servicios financieros. El Servicio de Educación Financiera de Consumidores Asociados da luces para elegir los mejores medios de pago y enfrentar inteligentemente los gastos de temporada o cualquier necesidad emergente.
 

Con el propósito de orientar e informar a los consumidores que están pensando en realizar un avance en efectivo o compras en cuotas para costear los gastos escolares, el SERNAC realizó un estudio para saber cuánto podría terminar pagando un consumidor, si opta por realizar una de las dos modalidades por un monto de $200 mil en 12 cuotas, utilizando tarjetas de crédito. El análisis incluyó a entidades bancarias, del retail y cooperativas de ahorro y crédito.

No obstante, a pesar de los constantes estudios del SERNAC, alertando sobre las diferencias y los altos costos en este tipo de productos financieros, la conducta de los consumidores, que sigue solicitando avances en efectivo, demuestra la baja cultura financiera de la población, que es incapaz de distinguir entre una alternativa y otra para elegir cómo financiar los gastos de una temporada complicada, como la de marzo.

Así lo sostiene el Director del Servicio de Educación Financiera de Consumidores Asociados, Alejandro Pujá Campos, quien revela que esta baja cultura financiera causa estragos en la economía doméstica.

Pujá, quien realiza unas 30 charlas y exposiciones anuales ante distintos públicos, revela que "basta preguntar en un salón con 30 ó 40 personas, quiénes poseen una cuenta vista para que una o dos personas levanten la mano. Luego, cuando pregunto quién tiene una tarjeta de débito, levantan la mano una o dos personas más. Posteriormente, cuando pregunto quién tiene una tarjeta RedCompra o una Cuenta RUT, una cantidad mucho mayor levanta la mano. Lo dramático de esta sencilla prueba que he hecho varias veces, con distintos públicos, es que una Cuenta RUT o la RedCompra son esencialmente lo mismo que una cuenta vista o tarjeta de débito".

"Las personas tienen escaso conocimiento de los instrumentos que usan -continúa Pujá- y ya con eso uno entiende las razones por las que toman avances en efectivo, cuando muchas veces tienen a su alcance alternativas más económicas, como una tarjeta de crédito, con la que podrían pagar en tres o más cuotas a precio contado, recibiendo además bonificaciones en puntos, que les sirven para adquirir otros productos en el mediano plazo".

"Tampoco entienden bien que una tarjeta de crédito asociada a las marcas internacionales como VISA, Mastercard, etc., les serviría para acceder a miles de comercios en Chile y el extranjero, pudiendo así descartar las tarjetas de crédito más limitadas que aún ofrecen varias casas comerciales, tarjetas que tienen una aceptación limitada. Así es como usan distintas tarjetas para pagar ciertas cosas, aumentando sus costos mensuales por concepto de pago de comisiones de mantención", finaliza el director del Servicio de Educación Financiera y presidente de Consumidores Asociados.

En palabras sencillas, una recomendación muy importante es descartar las tarjetas más caras en comisiones, privilegiando aquellas que se pueden usar en todas partes, permiten pagar en varias cuotas a precio contado, y además bonifiquen las compras con puntos u otros beneficios, al menor costo de comisión mensual o, mejor aun, sin comisión.

Seguir estas recomendaciones, bajará en el corto plazo la carga financiera y permitirá que la llegada de fechas de altos gastos no sea un drama familiar.
El estudio se realizó en base a un avance de $200.000, a través de una tarjeta de crédito, en 12 cuotas, comparando el Costo Total del Crédito (CTC) que incluye los intereses, impuestos y comisiones en general. 

Como ejemplo y comparando entre instituciones, un consumidor puede terminar pagando desde $212.046 (tarjeta Visa Dorada Banco Falabella), hasta $454.590 (Hites, retail), esto es, una diferencia de $242.544, lo que equivale a un 114% entre el más económico y el de mayor valor

En relación a cada sub-mercado, de acuerdo a los resultados, el análisis detectó que en las tarjetas de crédito relacionadas al retail, un consumidor puede terminar pagando (CTC) desde los $236.571 con la tarjeta CMR Falabella (tradicional/Visa/MasterCard) hasta los $454.590 con la tarjeta Hites. Es decir, una diferencia de $218.019, lo que representa un 92% más respecto del menor valor en este submercado. 

En el caso de la banca, el CTC varía entre los $212.046 en el banco Falabella (Visa Dorada) hasta los $372.954 en el banco Security (Mastercard One), con una diferencia de $160.908, lo que representa un 76% más respecto del valor más bajo. 

En la cooperativa de ahorro y crédito Coopeuch, el CTC varía entre $212.883 y los $268.592. La diferencia se debe principalmente al tipo de contratos (previos al 26 de noviembre del año 2014 o posteriores al 26 de noviembre de 2014).

El informe completo de SERNAC, está disponible en su página, haciendo click aquí.

Publicado originalmente en el sitio del Servicio de Educación Financiera de Consumidores Asociados.

domingo, 28 de enero de 2018

En el Teatro Bohem no aprenden nunca

Una nueva visita al Teatro Bohem terminó en forma desastrosa. En esta ocasión, el grupo tributo a Queen, “A Band of magic” demostró que no se necesita tocar mal para ofrecer un pésimo espectáculo, cuando se descuidan los detalles técnicos como el volúmen general y la armonía entre los instrumentos y el vocalista. Una tortura.

Además, la presencia de dos menores en un recinto en que se ofrece alcohol es una flagrante transgresión a la ley de alcoholes.
Visité por primera vez el Teatro Bohem con motivo de la presentación de Luis Dimas, el 25 de junio de 2017. Fue una experiencia malita, desde la perspectiva del servicio, que el artista de la ocasión salvó con su tremenda calidad.

Está vez no fue así. Y como en el Teatro Bohem ya han tenido suficiente tiempo para corregir y mejorar, no seré benevolente en estas líneas.
Durante enero, el Teatro Bohem tuvo una nutrida cartelera con diversas presentaciones para distintos públicos y en distintos horarios, lo que daba una señal de crecimiento. Cada actividad aparecía con una hora asociada y la que elegí para disfrutar la noche del sábado 26 de enero fue el tributo a Queen, que se anunciaba a las 22 horas. Pues bien, como cualquiera que es ordenado intenté reservar vía chat de Facebook.

La reserva

Mi mensaje era claro: solicité mesa para dos. Más tarde, el administrador del chat me preguntó para cuántas personas era la reserva. Ese detalle debió hacer saltar mis alarmas, pero confiado, pensando que el administrador del chat estaba muy atareado, sólo me limité a reiterarle la solicitud de mesa para dos. Nunca recibí confirmación de la reserva.
Como puede verse, la comprensión lectora de la administración del Teatro Bohem es algo limitada, además de no responder nunca lo solicitado.
No obstante, como la vez anterior tampoco el chat había sido muy asertivo y la asistencia escasa, pensé en que bastaría llegar a una hora prudente para asegurar un lugar, para dos, como he dicho.

La llegada

Pues bien, a las 21:25 horas tocamos el timbre del local pues aunque restaba poco para la hora anunciada, las puertas de acceso estaban cerradas. Abre un encargado, preguntamos si habría función a las 22 horas y nos explica que "el teatro abría a las 22 horas", extrañamente a la misma hora anunciada para el inicio de la presentación musical. Tampoco podíamos ingresar pues estaban “arreglando” el local. ¿A usted le había ocurrido algo así? ¿Ha llegado al Teatro Regional de Rancagua, al Gran Arena Monticello o al Cinemark a una hora prudente y se ha encontrado con las puertas cerradas y nada listo? Así que quedamos obligados a ir a tomarnos un café cerca, para esperar la apertura del Teatro Bohem.

Pasadas las 22 horas estábamos de vuelta en el local. No permitiríamos que algunos detalles logísticos nos privaran de disfrutar de un tributo a Queen, así de optimistas y benevolentes estábamos. Con el mejor de los ánimos, ingresamos, pagamos la entrada y preguntamos por nuestra reserva de la que nadie sabía nada. Pero como a esa hora el local era nuestro, elegimos mesa sin competencia.

Notamos que eliminaron unas butacas de cine que tenían anteriormente frente al escenario y las reemplazaron por pequeñas mesas para dos o tres personas, luego mesas para cuatro y finalmente mesas circulares para más personas. Buena idea.

La larga preparación del escenario

A esa hora, más de las 22, todavía estaban “arreglando el escenario”. De hecho, parecía que recién habían empezado y terminaron poco antes de la medianoche. Sí, casi dos horas para un teclado, una batería, un bajo y una guitarra eléctrica. Menos mal que no se trataba de un concierto sinfónico. Sin embargo, a esta demora se sumaba la estridente música ambiental, lo que ya mostraba que no sería una jornada muy fina en lo musical.

El paupérrimo menú

En ese ambiente, a gritos, pedimos algo del exiguo menú del Teatro Bohem. A diferencia de la vez anterior, en que el menú constaba en una hoja manuscrita, ahora estaba impreso en dos hojas, pero igual de pobre que antes.

Para comer había cuatro alternativas: Chorrillana, quesadillas, una tabla de cocktail y papas rústicas. La chorrillana y las papas rústicas las descartamos de inmediato. Luego de aquellas papas fritas que chapoteaban en aceite de la vez anterior, lo frito era un peligro. Así que para evitar que la mano del cocinero nos arruinase el estómago, ya que los parlantes nos estaban arruinando los oídos, optamos por lo que nos pareció más inocuo: la tabla antipasto, compuesta de aceitunas, unos quesitos locos por ahí, en cubitos, maní salado con pasas, los antiecológicos y desabridos palmitos, unas rebanadas de salame, todo acompañado por un par de salsas que calificaron con algo más de regular.

Para beber optamos por un insípido jugo natural, como el agua, de chirimoya; y un mojito, casi lo mejor de la noche. Posteriormente, una limonada, que se suponía tenía menta y gengibre, terminaron de demostrar que en el Bohem la especialidad es la mediocridad.

Y, de repente, apareció el administrador

Como un detalle cómico, pasadas las 23 horas, el administrador del Facebook del teatro me pregunta por el chat si iríamos al tributo. Mi respuesta, en una actitud menos diplomática no se hizo esperar, señalándole que estabamos "desde antes de las 22 horas. Golpeamos, nos dijeron que abrían a las 22, en circunstancias que el tributo estaba anunciado a esa hora. Hemos sido los primeros en ingresar, estamos en la mesa 46, pedimos para beber y comer y ya estamos con las orejas como pailas, esperando. La verdad, la experiencia es algo desilusionante. Ojalá la banda arregle la noche". Ese mensaje no causó reacción en el administrador, y tampoco el siguiente. Del administrador nunca más se supo.
Aunque parezca increible a las 23:48 el administrador del chat nos pregunta si iríamos al teatro cuadno ni siquiera confirmó la reserva solicitada

Y así dan las 12 de la noche. Hacía un rato que los músicos habían terminado de instalar los instrumentos y parecía inminente el inicio, siempre acompañados por la música ambiental, esa estridente, muy inoportuna para compartir con la pareja o los amigos. A estas alturas, ya dudábamos seriamente de los niveles de sentido común, buen criterio y gusto de los dueños y administradores del recinto.

De pronto se apaga la música ambiental y aparece “A Band of magic”. La ansiedad de que la banda arreglase la accidentada noche era enorme. Apenas sonaron las primeras notas, la ansiedad desapareció, dando paso a la neurosis. No tengo claro si mi neurosis era mayor por la cacofonía que tuve que soportar, tapando mis oídos, que la que parece sufren los miembros de la banda, con un vocalista que pretende cantar como Freddy Mércury, lo que jamás hará.
LA adminsitración del Teatro Bohem no se dio por aludida ante el pésimo espectáculo

El espectáculo de "A Band of Magic" fue de una estridencia insoportable, una ejecución con volúmen excesivo, con el micrófono del vocalista saturado, con acoples constantes. Un grupo de primates, borrachos, lo hubiese hecho mejor.

Siendo justos, la banda toca bien y el cantante se defiende. Sin embargo, los desaciertos técnicos y el griterío del vocalista, eliminaron cualquier atisbo de armonía, real musicalidad, categoría estética, como decía Lafourcade, agregando que la banda estaba para kermese de colegio, y eso es mucho decir.

Le dimos un tiempo razonable para que ajustasen las perillas, aguantamos hasta la pausa musical a la media hora, se cansan rápido los chicos, y en ese momento, ya con la esperanza absolutamente perdida en que mejorase el espectáculo, abandonamos el local, en un acto de sobrevivencia, para no llegar sordos a la tercera edad.

Así, con una serie de desaciertos, descriterio, total ausencia de un sentido estético, musical, con una administración que ignora las normas de publicidad e información que la ley del consumidor exige, además de permitir menores en un local donde se vende alcohol, no queda más que calificar al Teatro Bohem como lo peor que he sufrido alguna vez en un recinto de esta especie.

Una nota uno es lo que se merecen en el Teatro Bohem ya que son tozudos, indolentes, no aprenden nunca.