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lunes, 17 de octubre de 2005

Siempre Líder: Denuncias por cobros excesivos de tarjeta Presto

Honorina es esquizofrénica y sobrevive en un hogar de ancianos con una pensión de 37 mil pesitos. Pese a su estado mental, le dieron la tarjeta Presto y en enero gastó con ella 24 mil. En los siguientes nueve meses pagó 18 mil. Pensaba que la deuda disminuía, pero el sacerdote que dirige el hogar la sacó de su error. Honorina debía más de 27 mil. No es la única que se ha desayunado en el Líder.

Por Miguel Paz.


En el nuevo Líder Vecino de Irarrázaval, en Ñuñoa, una funcionaria le explica a un interesado los beneficios de la tarjeta Presto. “Siempre Líder”, se lee en su uniforme. Sobre el stand hay un alto de trípticos con las ofertas que se pueden comprar este mes con la tarjeta de crédito de la cadena de supermercados más popular del país. En ninguna de las 16 páginas de los folletos salen los requisitos para obtenerla ni se hace mención a los cobros de mantención. Tampoco al interés mensual aplicable, según la “tasa máxima convencional” del mercado.


“Para sacar la Presto hay que tener una tarjeta de Ripley, Falabella, Almacenes París, tarjeta de crédito bancaria o cuenta corriente”, dice la promotora. “¿Y si no tengo nada de eso?”, pregunta el posible cliente. “Entonces tiene que traer una fotocopia de su carnet más las tres últimas liquidaciones de sueldo o seis copias de las cotizaciones de la AFP. El costo de mantención mensual de la tarjeta es de 2.100 pesos por concepto de facturación y seguro de desgravamen. Pero si no usa la tarjeta no paga mantención”, explica con una sonrisa pegada al rostro.


“Eso es mentira”, dice Francisca Sepúlveda. El 26 de agosto, mientras compraba en el mismo local, Francisca fue abordada por una promotora que le ofreció la tarjeta Presto con las mismas palabras que al sujeto anterior: “Me dijo que si yo no usaba la tarjeta no pagaba costo de mantención, pero que si la usaba costaba dos mil pesos mensuales. Nunca la usé”. Pero la primera semana de octubre le llegó una cuenta de Presto por siete mil pesos. El monto era por la mantención mensual de la tarjeta más intereses y multas. Francisca pagó la cuenta y terminó el contrato de la tarjeta la semana pasada, molesta por lo que siente que es publicidad engañosa.Su caso no es el único entre el millón y medio de personas que guardan en su billetera la tarjeta del supermercado de Nicolás Ibáñez, el poderoso dueño de D&S. “No ahorre cariño, ahorre en el Líder”. Es la frase que esta empresa usa para que, comprando en su tienda, ahorremos. Así, parte la carta del sacerdote Nano Contreras que fue publicada en “The Clinic”, el 29 de septiembre. Ahí cuenta el caso de Honorina Callasaya, una anciana del Hogar San Pedro Claver de Arica, que él dirige.

¿Ayudando a ahorrar?

Honorina recibe del Estado una pensión mensual de 37 mil pesos y sufre de esquizofrenia -explica Contreras en la misiva-.


Sin embargo, la enfermedad no fue impedimento para que le otorgaran la tarjeta Presto. El religioso asegura que a la mujer no le pidieron papeles ni liquidaciones de sueldo, pues no posee ninguna. El 6 de enero, Honorina fue al Líder de Arica, ubicado en calle Diego Portales, y compró un par de regalos con su tarjeta. Se endeudó en 24.376 pesos y abonó la cuota mínima de dos mil, dejando un saldo a pagar de 22.376. Un mes después su deuda aumentó a 26.837 por el cobro de intereses legales. Honorina, sin darse cuenta del aumento de su deuda, siguió pagando la cuota mínima de dos mil pesos mensuales hasta septiembre, cuando el padre Contreras supo de la deuda y partió a saldar la cuenta. Ahí se enteró que Honorina aún debía 27.600 pesos. “Si sumamos los abonos que hizo (18 mil), resulta que pagó 45.600; es decir, casi el doble de la deuda inicial”.

a Criterio de lider

En la misma carta, Contreras se pregunta: “¿Así es como el Líder ayuda a la gente que ahorre? ¿Cuántos más como Honorina estarán siendo engañados con la tarjeta Presto? Ciertamente no se ha cometido ninguna ilegalidad, pero sí una inmoralidad”. Más allá de los pesos, ¿se le puede dar una tarjeta de crédito a una mujer que tiene problemas mentales?


El abogado de la Organización de Consumidores y Usuarios de Chile (Odecu), Alejandro Pujá, explica que, en el caso de un supermercado, esto queda a criterio de quien le entrega un crédito. Como no está bajo la fiscalización de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), no puede ser sancionado por la norma respectiva. “Para poder objetar un caso como el de Honorina habría que comprobar judicialmente que ella no era sujeto de crédito”, dice Pujá.

Presto fue el primer plástico no bancario que ingresó a la esfera de control de la SBIF, en junio pasado. Si esa tarjeta hubiese estado bajo la normativa de la superintendencia cuando Honorina firmó el contrato y recibió su tarjeta, el sacerdote Contreras podría haber ejercido acciones legales.

En Odecu reciben muchos casos similares al de Honorina, dice Pujá. “Así es como le entregan tarjetas de débito a estudiantes que no tienen ingresos propios, a dueñas de casa a las que sólo les piden tener un teléfono fijo, o a jubilados que ganan una miseria. También vemos casos de personas a las que se les comprometió un seguro de cesantía y cuando tuvieron que usarlo se enteraron que el seguro no estaba vigente pero les seguían cobrando”. Incluso ha habido situaciones de pensionados que reciben, dentro del cargo de mantención mensual de una tarjeta, un cobro por seguro de desempleo. Lo que nadie sabe es que los seguros como el de desgravamen son voluntarios y no obligatorios, como indicó la SBIF en una circular reciente.


Lo que le sucedió a Honorina es un caso extremo. Sin embargo, hay otros en que los denunciantes acusan cobros exagerados y abusos. En reclamemos.com, un sitio web que recibe denuncias y ofrece asesoría legal a consumidores, por ejemplo, existen 87 quejas de distinto tipo por el funcionamiento de la tarjeta Presto.


Pero en el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) no hay cifras oficiales ni estudios sobre el mercado de tarjetas de crédito de los supermercados. Tampoco se pronuncian sobre casos particulares. “Por seriedad, no opinamos sobre casos que no conocemos”, explica el director del servicio, José Roa. Si no es el Sernac o sus autoridades quienes deben explicar si habría eventuales cobros irregulares en casos como el de Honorina y Francisca, ¿entonces quién? El anuncio del Banco Central el jueves pasado sobre la modificación a la normativa establecida en el Compendio de Normas Financieras (cap. III. J.1) para fiscalizar las tarjetas de crédito no bancarias podría cambiarle la cara al mundo de los plásticos no bancarios, que suman cerca de siete millones, más del doble que las pertenecientes a bancos.

EL CEREBRO Y EL VERDADERO NEGOCIO

Hace mucho tiempo que en el sector retail se dieron cuenta de que el negocio no era vender productos, sino prestar servicios financieros, que es de donde proviene el grueso de las ganancias de estas empresas. Por ejemplo, si una persona acostumbra a pagar únicamente la cantidad mínima de la cuota mensual de una tarjeta de crédito, los intereses pueden hacer que termine pagando el doble del precio del producto. En la compra a crédito, lo primero que se paga son los intereses de la deuda, no el capital. Ese ha sido el verdadero negocio de Líder en los últimos años.


La tarjeta Presto nació en mayo de 1996 “con el propósito -según se asegura en la página web de la compañía- de convertirse en la alternativa de pago más económica para los clientes de Líder y así hacer accesibles los bienes y servicios a los chilenos”.


En un artículo de “El Mercurio” del domingo pasado se muestra en cifras el éxito que ha tenido Presto: aparte del millón y medio de usuarios de la tarjeta, tiene colocaciones por 300 millones de dólares, seis mil comercios afiliados, y ha logrado subir en la escala socioeconómica de los estratos C3 y D hasta el olimpo del ABC1.


El hombre clave en las últimas operaciones de Presto, que mejoraron los resultados de D&S en el primer semestre, es Elías Ayub. El flamante gerente general de Servicios Financieros D&S jugó un rol vital en la conversión de Presto a Servicios, compañía con giro propio, que incluye Presto Tarjetas, Presto Seguros y Presto Red.
Ese fue el motivo para que D&S pidiera voluntariamente a la SBIF que la tarjeta estuviera sometida a su escrutinio. Ayub conoce el rubro. Hizo toda su carrera en la banca y participó en la estructuración de Transbank y Redbank. En 1990 se convirtió en consultor especializado en tarjetas de crédito. Asesoró a D&S e Ibáñez pudo conocer su experiencia de primera mano.

“El Mercurio” consigna que a mediados de 2003, el empresario contrató a Ayub. Desde entonces diversificó los negocios de Presto hasta transformarla en Servicios Financieros D&S. Su principal gancho para que los clientes de Líder usen Presto fue proporcionar descuentos y ofertas tentadoras en tres cuotas precio contado sólo para quienes tengan la tarjeta. De este modo se espera que Servicios Financieros aporte a D&S a fines del año próximo un tercio de sus ingresos. El viernes, este medio intentó ubicar a Ayub para que se pronunciara sobre los ex clientes de Presto mencionados en este reportaje. Pero, al igual que Francisca y Honorina, no obtuvimos respuesta. LND