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jueves, 12 de enero de 2006

Y se prohíbe prohibirla: Se permite la entrada

Feos, gordos o mal vestidos no pueden ser impedidos de ingresar a un local que "se reserve el derecho de admisión".

SEBASTIÁN CERDA Q.

¿Hasta dónde puede un local "reservarse el derecho de admisión"? ¿Nos podrían impedir la entrada a un bar porque nos consideran feos o estamos vestidos de una forma que a los dueños no les agrada?

No son pocos los que han pegado un cartel en la entrada de sus recintos con la famosa sentencia, que terminan aplicando precisamente de ese modo.

Sin embargo, esto no es posible, e impedir el acceso a un local o negarse a prestar un servicio es algo que la Ley del Consumidor penaliza.

"Las normas establecen la obligatoriedad del proveedor para otorgar el servicio, salvo las exclusiones que la ley señale, como vender alcohol a menores", explica Alejandro Pujá, de la Organización de Consumidores y Usuarios (Odecu).

Letreros ilegales

Y aquí no hay letrero que valga. "Esos avisos son tan ilegales como los de los estacionamientos que dicen que no te responden por robos", sentencia Pujá.

Claro que hay casos en que las negaciones pueden justificarse. Eso sí, no tienen relación con vestuario ni color de piel.

Mario Sacaán, dueño del Club La Feria de Bellavista, asegura que pese a la fama de exclusividad que recubre a su local, allí no se niega la entrada a nadie por su ropa o edad." A los únicos que normalmente no dejo entrar son los que están muy curados. Si se ponen jotes, les digo que tengo un evento privado", cuenta.

Eso no caería dentro de lo discriminatorio, ya que aquí entran a operar otras leyes, como la de Alcoholes.

Algo similar ocurre con quienes, sin estar ebrios, adoptan una actitud conflictiva. En ese caso, el personal de un local está en todo su derecho a echarlos o llamar a Carabineros.

Claro que tampoco se trata de ir a buscar los conflictos. Probablemente, en un hotel de cinco estrellas no miren con buenos ojos a un tipo que entre en short y chalas a su restorán, pero eso es algo medianamente sabido por todos, por lo que ir en esa dirección podría caer en la provocación.

Así, al menos, lo cree Alejandro Pujá: "No conozco normas que avalen restricciones de vestuario, por ejemplo, pero aquí también hay que apelar al sentido común. Si el consumidor lo contraría, aunque en el fondo tenga razón, está buscando un conflicto innecesario".

Que no se mueran los feos

Quien sea víctima de discriminaciones como éstas, puede llamar a Carabineros en el momento, dejar constancia de lo sucedido y, luego, hacer la denuncia en el Juzgado de Policía Local respectivo. Si ello no es posible hay que ir al juzgado con otros medios de prueba, como testigos. Para estos casos, se puede pedir la asesoría e intervención del Sernac y otras organizaciones como la misma Odecu.