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jueves, 2 de febrero de 2017

Ventajas y desventajas de aumentar los sueldos

El aumento del sueldo mínimo es una demanda esencial de los trabajadores, especialmente de aquellos de más bajos ingresos cuyas familias pueden depender del trabajo de uno o más de sus miembros. Sin embargo, el aumento salarial que parece positivo puede, en algunos casos, transformarse en efectos económicos que terminan afectando precisamente a los de menos ingresos. En este breve artículo, revisamos los pro y los contra de los aumentos salariales.

Artículo preparado por Alejandro Pujá Campos,
Director del Servicio de Educación Financiera de Consumidores Asociados. 
Para algunas familias el sueldo mínimo es el principal y único ingreso y por ello la discusión de su reajuste suele tomar mucho tiempo a losa ctores políticos y sindicales. Además, el porcentaje de reajuste del sueldo mínimo en el sector privado suele ser una esperada referencia para los trabajadores del sector público. Y si bien es cierto que en los sueldos más altos, las reglas y criterios de negociación son distintos, los aumentos de cualquier sueldo o salario, cuando afecta a muchas personas puede tener efectos positivos y también negativos en la economía de mercado, algunos de los cuales revisamos a continuación.
Los aumentos de los ingresos suelen estimular el consumo interno al tener los trabajadores un mayor poder adquisitivo, especialmente respecto de aquellos de menores ingresos que manifiestan una mayor propensión al consumo, cuando ven aumentados sus ingresos. El mayor consumo debiera impulsar la producción y eso se nota en el aumento del empleo.

Otros plantean que un sueldo mínimo ético, entendido como aquel que permite la manutención de una familia, es la mejor forma de redistribuir la riqueza, pues debe financiarlo el empresario o empleador, dependiendo las familias cada vez menos de bonos y subsidios estatales, los que aumentan el gasto público.

Finalmente, se plantea que un trabajador con mejores ingresos fortalece su posición de negociación ante el empleador el que, a su vez, se torna más propenso a invertir en la capacitación laboral pues se estima que el trabajador tenderá a mantenerse en un empleo mejor pagado donde sus mayores capacidades sean valoradas.

Por otra parte, los que se oponen a aumentos considerables en el sueldo mínimo, plantean que el mayor costo salarial necesariamente se trasladará a los costos de los productos, subiendo los precios. Así, el mayor consumo de los trabajadores se vería rápidamente limitado por los precios más altos, aumentando los índices de inflación, naturales ante circunstancias de mayor demanda de productos y servicios. De esta manera, los trabajadores consumidores perderían el poder adquisitivo que el aumento salarial les produjo.

Distinto efecto habría en la economía si el aumento salarial de los trabajadores no se destinase completamente a consumo sino a ahorro o a inversión.

Una interesante forma de invertir parte de los ingresos de los trabajadores es a través de participar de las sociedades propietarias de las empresas que los emplean. Es decir, tener acciones del lugar donde se trabaja. Esta fórmula es utilizada en algunas empresas europeas y americanas y puede ser una manera de fortalecer el capital de la compañía, aumentando los ingresos de los trabajadores a través de las utilidades que generan sus inversiones. Esto es una forma de capitalismo popular.

Cuando los nuevos o mayores ingresos de los trabajadores se destinan al ahorro, la inversión y menos en el consumo, no sólo se fortalece la posición de las familias, sino que además se protege a aquellos que dependen de sus pensiones pues los procesos inflacionarios serán más lentos.

Finalmente, un eventual efecto adverso de salarios muy elevados puede aumentar el desempleo, pues los empleadores buscarán optimizar el rendimiento de los trabajadores, despidiendo a los menos productivos.